|
Por: Luis Villar Anleu
En forma de valle flanqueado por montañas, el departamento es una extraña mezcla de ambientes ecológicos contrastantes (aunque no lo parezca a simple vista) y de manifestaciones geológicas espeluznantes.
En dilatadas extensiones es de temperamento tórrido, seco, abundantemente irradiado por un Sol que a veces se antoja inclemente. En ellas se convierte en hogar del “monstruo de gila”, un peculiar reptil que, aunque aquí se llame escorpión, no tiene con estos invertebrados ningún tipo de parentesco. En otras partes Zacapa se proyecta hacia el cielo. Tanto lo hace que la cima del Cerro Raxón, a 2,987 metros de altitud, se convierte en la parte más alta de la Sierra de Las Minas.
La Sierra de Las Minas y del Merendón, parte de sus posesiones, son de las montañas más antiguas de Guatemala, tal vez de hasta unos 370 millones de años. La primera es rica en mármoles, jades, jadeítas, serpentinas, serpentinitas y gneisses.
Abrumadora geología
El Río Motagua, que con tanta prodigalidad irriga su valle al atravesar el departamento de Zacapa, esconde una pavorosa grieta. Es la fractura que divide en dos partes a Guatemala. Aquí se presenta en forma de dos extensas fallas geológicas, paralelas, que vienen de muy al este y van hacia el oeste. Una de ellas se llama falla de San Agustín y corre al pie de las montañas del lado norte (Sierra de Las Minas); la otra se llama falla del Motagua, discurre al pie de las montañas del sur, volcánicas unas y sedimentarias otras.
Estas fallas, pero especialmente la segunda, se deslizan una contra la otra, en toda su longitud. Un monumento colocado a la vera del camino que une la población de Río Hondo con la ciudad de Zacapa, a pocos kilómetros de la primera, marca el sitio por donde pasa y en donde, el 3 de febrero de 1976, hizo evidente el formidable desplazamiento de terrenos que puede provocar.
Otro caudaloso e importante Río del departamento, el Grande de Zacapa, tributario del Río Motagua, hace lo propio. La corriente corre sobre un valle que esconde otra falla, ésta viene desde Chiquimula y se une a la del Motagua en ángulo recto. Su existencia provoca la separación de las montañas del sur del departamento en dos bloques disímiles: hacia el este persiste una suave estribación de montañas de la Cordillera Volcánica; la población de San Diego está sobre ella. En el sentido opuesto, teniendo a la población de La Unión como referencia, las montañas corresponden a la naciente sierra del Merendón.
Por estos lares, las fallas de San Agustín y del Motagua tienen un rumbo aproximado de suroeste a nordeste. La Sierra de Las Minas lo tiene igual. Es paralela a ellas y al curso del Río Motagua. Quienes trazaron los límites del departamento, que se aproximan a los de un rectángulo, los concibieron concordantes con aquellas orientaciones. Por eso Zacapa tiene una superficie geográfica insólita: semeja la sección longitudinal de un canal, al que le entra agua por un extremo, le sale por el otro, y las paredes son macizas sierras montañosas.
Grandes contrastes ecológicos
En los umbríos y húmedos ambientes naturales, de la Sierra de las Minas, se encuentran especies forestales extremadamente raras en Guatemala, como los tejos y los arces. Tienen en sus oscuros ecosistemas, propios del bioma de Selva de Montaña, probablemente el último refugio local para sobrevivir. Junto a ellos hay una variedad de animales sorprendente y espléndida. Entre ellos se cuentan aves tales como el quetzal, auroras, pitorreales, guardabarrancas y cenzontles de alta montaña.
Los terrenos bajos, a nivel del piso de los valles del Motagua y del Grande de Zacapa, así como las estribaciones poco elevadas de las montañas del sur, son secas y calurosas en extremo. Tanto es así, que en el sector conocido como La Fragua, muy cerca de la ciudad de Zacapa, los geógrafos suelen reconocer el punto más seco y caliente de Guatemala. Los registros de lluvia son de unos 470 milímetros, 39 días de precipitación al año y temperaturas de hasta 45 grados.
La extrema aridez de las bajuras es responsable de que contengan el mundo del Chaparral Espinoso, ese particular bioma que agrupa a los ecosistemas de cactales, zarzales y de bosques secos caducifolios, en donde abundan los arbolillos de acacias, yajes, aripines, brasil, mimosas y palojiote. No es un mundo muerto, posee extrema vitalidad. Los cactales, en particular los situados al centro del departamento, se han convertido en refugio para el escorpión de Zacapa, un elusivo reptil en peligro de extinción.
Atractivos naturales, además de los Llanos de La Fragua
Debido a que la mayoría de los pueblos que forman Zacapa están ubicados en los terrenos bajos, en donde la lluvia es escasa y el calor abundante, se tiene la generalizada idea que el departamento es semiárido en todas partes. De hecho, el medio desértico bioma de Chaparral Espinoso, con sus punzantes vegetales y millares de bichos igualmente agresivos, es el que domina el paisaje zacapaneco, pero no es el único.
Hay también espléndidas selvas, de gran complejidad ecológica, casi perpetuamente inmersas en nubes, que contienen maravillosas muestras de la diversidad biológica del país. Juntas forman el Bioma de Selva de Montaña, que desde aquí compone un largo corredor ecológico que alcanza las laderas septentrionales de los Altos Cuchumatanes. Se encuentran en la Sierra de Las Minas, en una complicada cumbre abrupta, quebrada, oscura, de intensa humedad, que es al mismo tiempo productora de agua que se desparrama hacia el Río Motagua en forma de corrientes cristalinas y frescas.
Otros ecosistemas forestales, más secos que los de Las Minas, pero nunca tanto como los de los valles bajos, están sobre algunas discretas montañas del sur. Entre ellos resultan dignos de mención los pinares y encinares que crecen en el Cerro Miramundo. Estas comunidades naturales pertenecen al bioma Bosque de Montaña. Se han venido desparramando sobre los montes de la Cordillera Volcánica, y elevaciones vecinas, hasta alcanzar terrenos como los de Miramundo.
El archivo geológico del departamento también resulta de supremo interés. Varias capas sedimentarias del período Pleistoceno, de cuando menos 30,000 años de edad, contienen un rico legado fosilífero que ha permitido a los sabios entender parte de la historia natural del lugar. Gracias a ellas se ha podido reconstruir el pasado, y saber que ahí (vecindades de Estanzuela, principalmente) hubo lagos, que estuvieron rodeados de pastos y sabanas en donde vivieron armadillos gigantes, capibaras, caballos y tapires primitivos, mastodontes y otros seres.
Algunos de los lugares en donde puede disfrutarse del rico patrimonio natural zacapaneco son los siguientes:
Pasabien, balneario. A nivel del Valle del Río Motagua, por lo tanto de ambiente caluroso. Pero el balneario está al pie de la Sierra de Las Minas, en donde el río que lo alimenta baja tumultuoso y espumante. El agua resulta inesperadamente fría... ¡refrescante! Hay ahí muchas facilidades para pasar un rato agradable. Un poco más allá está el centro Longarone, con piscinas, restaurantes, ventas de frutas y cuanto se quiera.
Otros balnearios. Con aguas tan frescas, como las de Pasabien, que proceden de Las Minas, hay balnearios en Santa Rosalía, Talisguite, Jones, La Espinilla y Doña María.
Cuevas de Doña María. Doña María es un restaurante, construido y atendido casi sobre el río del mismo nombre, a la orilla de la carretera asfaltada CA-9. Amén de disfrutar de deliciosa comida y refrescantes bebidas, el río es un agradable motivo para bañarse, relajarse y tomar un reparador descanso. A pocos minutos a pie, mediante una caminata deliciosa en un paraje muy grato, se llega a la Cuevas de Doña María.
Recomendables para no olvidar el paseo
Valle Dorado, piscinas y restaurante. Ideal para disfrutar a plenitud la fascinación y el encanto del Chaparral Espinoso, con todas las comodidades de un hotel de primera. Es casi como un oasis en el desierto. El aventurado caminante podrá aquí internarse en un mundo sólo aparentemente hostil, pero sí fuerte, caluroso, agobiador y punzante. Se disfruta mejor en el ocaso del día; luego, un duchazo y un descanso que será increíblemente reparador.
| Museo paleontológico de Estanzuela. No es un sitio natural obviamente, pero está construido casi sobre los lechos rocosos que produjeron los restos fosilizados que contiene. La mayor parte son enormes esqueletos de animales prehistóricos; la exhibición se complementa con otros motivos de gran interés. Muy cerca del museo, a la orilla de la carretera, se encuentra el monumento que marca el derrotero de la famosa falla del Motagua. |
 |
Sierra de Las Minas. Reserva de la Biosfera. El recurso ecoturístico más prominente de Zacapa se encuentra en los aproximadamente 80 kilómetros lineales que le corresponden de la cresta de la Sierra de Las Minas. Declarada área protegida y manejada como tal, enseña las más espléndidas muestras de ecosistemas selváticos que pueda uno imaginar. Hay varios accesos desde la carretera CA-9, todos empinados, requieren vehículos de doble tracción. Una vía recomendable es la de San Lorenzo (oportunidad de conocer una cantera de mármol); otra es por las aldeas La Espinilla, Jones, Talisguite; una más por la aldea El Arenal.
|